viernes, 10 de agosto de 2012

Carta a Michael Fred Phelps II


No creo que mis palabras se acerquen a lo que realmente has hecho sentir durante años a millones de personas. Tu hacías que mis pasión por la natación creciera, me permitías ver que el sacrificio valía la pena y que por mucho que golpees el agua, que le des tu frustración, ella solo te devuelve caricias. Si cuando empezaste, tu meta era cambiar la forma de ver el deporte, a una mejor, conmigo, lo conseguiste.

Aún no me he echo a la idea de que ya esta...aquí llegaste, aquí se termina. No me malinterpretes, respeto tu decisión, has demostrado algo, que ni siquiera tenías que demostrar,que no eres uno de los grandes...que eres, el más grande. No me gustan las despedidas, prefiero un hasta luego, un hasta pronto.


Por mucho que pasen los años, no vas ha hacerme olvidar tus victorias ni tus derrotas. Tus escasas sonrisas que en Londres, consiguieron iluminar un estadio entero. Nunca olvidaré su cara, la cara de esa mujer que siempre ha estado allí para ti. ¿Sabes que gritaba durante todas y cada una de tus carreras? GO, GO, GO! Siempre, hasta que no terminabas, ella no respiraba en paz. Ella también es la protagonista, junto a ti me ha echo entender lo orgullosa que se puede sentir una madre de su hijo.


No sé como serás como persona. Al fin y al cabo, siempre que te he visto por televisión te he juzgado como atleta, no como ser humano (Suena raro) Obviamente, los atletas sois seres humanos, lo que quiero decir es que no he juzgado tus echos personales. Tu vida privada, es tuya. Tu vida profesional, de una o otra manera, es de todos.






Nos gusta seguirte, amamos emocionarnos juntos a ti y cuando nadabas, parecía que la que lo estaba haciendo, era yo. Alguna que otra vez he terminado chillando de emoción, lanzando un aullido de victoria en el aire infinito. Una alegría que aunque no llegue ha ti, me satisface poder compartir.

Espero que hayas sido todo lo que querías ser, de alguna que otra forma, desearía devolverte la alegría que has proporcionado a mi organismo. Gracias a tus victorias, he echo pequeñas cosas para el mundo y grandes cosas para mí.

Habrá otros, seguro, y tu te vas consciente de ello. Te dejas a tu increíble compañero Ryan, pero también te dejas a Yannik Agnel o a Le Clos, y aún así no creo que nunca nadie pueda hacerme sentir tan viva por dentro y feliz como cuando tu ganas. Eres mejor que muchos actores, consigues que derrame lágrimas de alegría más deprisa que algunos actores en escenas de llantos.





Para mí, eres mágico como atleta y el presente es tuyo aunque no quieras estar en él. Disfruta tus merecidas vacaciones...

De una gota de agua en medio del océano para un titan del agua (La bala de Baltimore)