domingo, 23 de septiembre de 2018

Hacerse mayor a otro ritmo

Una casa, un perro, un trabajo importante, unos estudios de orgullo, dinero para ir en taxi o en transporte público, flores y un jardín, una cocina en la que todo este ordenado, sartenes que no se peguen, cubiertos que no se pierdan, un baño con un espejo limpio, sin marcas de maquillaje y con la tapa del WC bajada, un suelo sin polvo en el que poder andar con calcetinos blancos sin que se vuelvan negros, un sofá que no esté lleno de migas y una mesa que siva para comer en família y no para estudiar.

Un proyecto de vida juntos, una unidad en vez de dos mitades que van a la suya, salir a comer o a cenar, un picnic en Monjuic y una noche de cine en Diagonal, desayunar en el Flako o ir a ver las estrellas al observatorio Fabra. Estudiar en la biblioteca central de la universidad y pasear de la mano Portal de l'Angel abajo hasta llegar a la catedral, callejear hasta la Generalitat y dibujar un largo recorrido hasta el Born no sin antes haber pedido un helado en la plaza San Felip Neri para llegar a la Barceloneta, cojer el paseo que da al Maremagnum y ver a Colon, subir por las ramblas o llegar a las afueras de la ciudad. 

Me hago mayor a otro ritmo. Eso implica que siento que
no tengo tanto tiempo como para ir dejándolo en uniones que no me den una seguridad a largo plazo. Sé que es cuestión de gustos, de preferencias, mas no pido a alguien con las cosas extremadamente claras, más bien a alguien que de momento, tenga claro lo que no quiere.

Besitos, M' 

martes, 18 de septiembre de 2018

Huellas en el cielo del Norte

Es la forma de mirarme cuando una broma se ha filtrado entre los dos y yo te miro diciéndote que eres irritante y pretencioso, esa sonrisa que acompaña tu cara de caballero de la Reina que ni le va ni le viene que no este, pero que no se imagina el país sin ella.

Te tengo al lado y te tumbas en la cama mirando a la nada, contemplando el estudcado que se cierne sobre nuestras camas separadas por moqueta mohosa, parecemos dos ancianos que tras media vida de matrimonio deciden que el calor ya no se funde entre sus sábanas para buscar al otro y separan su zona de paz. Quizás será que nuestra vida no es mucho más larga que la de una mariposa qué, después de haber sido un capullo de seda tres cuartos de su existencia, se transforma en una especia colorida cuyo único fin es contentar a los humanos con su vivaz aleteo.

Sigues pensando y también a ti las dudas te aturden, más hace tiempo que no lees ni una línea de las que escribo entre los recovecos infinitos de la red porque sino, en este punto del tiempo ya sabrías que no estamos tan lejos el uno del otro, ¿crees que volveremos a encontrarnos en un sueño de los que compartímos?

En ese momento no lo sabíamos, pero esa noche fue la última noche que vivimos bajo el cielo del Norte.

Besitos, M'

lunes, 10 de septiembre de 2018

Frágil incertidumbre

Pasas y te instalas, nadie te invita, pero todos te esperan, lo cubres todo de espasmos eléctricos que provocan en ti las reacciones desprovistas de racionalidad que vemos en tu ser. Me invades y colateralmente te filtras por las rendijas de quien tengo alrededor esparciendo la intranquilidad por donde sea que vayas, el misterio y la inquietud se colocan entre nosotros sin dejarnos ver con claridad el futuro lleno de puertas abiertas que llama al mejor postor, al ser más receptivo para abrirle un mundo nuevo que nosotros ni podemos vislumbrar.

Cómo la niebla espesa la duda irrumpe en nuestro mar en calma y nunca ha sido fácil navegar en un velero rompiente a contracorriente. Más cuando el desasosiego parece terriblemente sofocante sacas la cabeza del agua, respiras y me invitas ha hacerlo contigo. Primero cómo reteniendo en ti todo el oxígeno posible y después moviendo con placidez los brazos que acarician el agua para que venga contigo y nademos juntos junto al bote salvavidas que ahora tenemos la opción de coger. Con indolencia nos estiramos en el agua salada y nos saboreamos con pasión al tiempo que contemplamos el flotador esperando paciente por nuestra decisión. 

De repente, entiendo que después de la tormenta llegue la calma.

Por los portadores de salvavidas.
Besitos, M'