domingo, 22 de octubre de 2017

Tallado en sueños


Vuelve a sonar Smother en mi rincón junto a la ventana por la que me gusta ver el día pasar. Allí, con una taza de café y una camiseta de alguien que ya se marchó, me he vuelto a sentir como una frágil espina pensando en los dos.




¿Debería intentar irme sin hacer ruido? Cambiar, 
dejarlo todo, levantarme más temprano, rehacer mis planes, sacar el polvo de mis ganar de partir y retomar los días en los que dibujar planos de los mapas que un día sería eran mi rutina, o ¿debería volver a la Caverna de mi madre? y no volver, y ser feliz en la ignorancia en la que Sócrates moriría de pena.

Reconfiguro las preferencias de mi estantería y neutralizo las novelas de amor por libros que intentan contarme qué fue de la realidad que acontece fuera de mi zona de comfort. He estado conduciendo por primera vez en dos meses mientras atravieso los confines de lo que conocí para plantarme en Italia, lugar en el que nunca he estado. Lo sé, sueño despierta mientras percibo la mirada de alguien demasiado entregado a su ego como para fijarse en el mío. Llueve, y las calles han visto tantas lágrimas caer del cielo que obstaculizan el camino había un día nuevo, uno en el que yo sigo sintiéndome pequeña mientras avanzo lento.

The National me recuerda a ti, al tú de antes de rozarnos los labios, al camino de algo nuevo que hoy no sabe aún qué metamorfosis le depara, ¿estará todo bien? pregunta Damien cuando alcanza a envolverme con su aura, más no encuentra respuesta en sus tardes de armonía. Hoy recuerdo el coqueteo fiel con los pezones endurecidos y me pregunto hasta cuando sentiré que me quemo por dentro cuando nos veo teniendo sexo uno encima del otro, hasta cuando esas imágenes conseguirán trasladarme a esas notas musicales cuya vibración me recorre el útero, hasta cuando conservarán el color, las fotos cuya única copia está en nuestras retinas.


Si pudieras leer mi mente en clave de H.Jamison quizás sería todo más fácil, más aburrido, sería el inicio de algo nuevo, de una nueva puesta en escena, pero... ¿es eso lo que queremos? Como siempre, se lo que quiero, se lo que no quiero, pero no me preguntes qué somo porque me pierdo.


¡Joder! Que poco queda para 
verano.
Besitos, M'