miércoles, 24 de mayo de 2017

Tiene: una caricia nueva



Por las caricias en la piel, que son las qué cuentan. Por las palabras susurradas en la oreja y los besos cuando tocamos labios, por las almas conectadas, por volver a ser eternos.




Cuando creímos que la piel puede ser tocada a través de la pantalla, cuando pensamos que estar es contestar rápido los mensajes, en que momento nos dejamos convencer por la fugazidad de los acontecimientos y creímos que se podía hacer el amor por teléfono.




Cómo confundimos el ejercio imaginativo de hacer corrernos las neuronas con derramar pasión en el cuerpo del otro. En qué instante nos dejamos llevcar por la frialdad y dejámos de acariciar la delicada fragilidad que nos recorre a todos tras los muros del tejido epitelial. 


Donde empezaron las discusiones a través de palabras escritas y las charlas por teléfono, sin vernos las caras. Cuando se nos pasó por la cabeza ir a virir juntos si aún juntos estamos a pantallas de distancia.

 Algunas veces creímos oir nuestras voces, pero fue sólo en nuestras cabezas porque ya no necesitamos hablarnos a la cara teniendo un teclado y una pantalla. 

Y yo, un fiel del teclado, una amante de blogger casada con decir las cosas haciendo ruido y decir la verdad sólo por aquí, me despierto pensando en ¿qué coño estamos pensando? 

¿Cuando pensamos que podríamos hacernos el amor con palabras si no son susurradas al oído en la cama que nos espera? No hace falta que nos desnudemos, pero vamos ha hacerlo igual para escuchar como mis dedos recorren tu espalda y se te eriza el vello, para ver como te retuerces de placer y te rascas las ganas de tenerme.

 Dejemos de finjir que los mimos se piden por mensajería instantánea y que estamos con los demás cuando contestamos a tiempo las llamadas o damos likes al culo de alguien. No estamos, finjimos estar todo el rato y nos ofendemos cuando alguien nos da a entender que nunca estubimos...no te ofendas, eres tu siendo hipócrita.

Las caricias, directas al corazón.
Besitos, 
M'