viernes, 3 de febrero de 2017

Este rollo que yo tengo

Quedan dos días, dos días y empezaremos de nuevo. Así que ahora toca organizar el calendario de comidas de la semana que viene, esperar lo mejor de las nuevas materias y decidir en qué vamos a ocupar los últimos días que le estamos robando al tiempo. Mientras, disfruten como yo lo he hecho de estos cuatro días de vacaciones en Mallorca.


Llegamos unos cuarenta minutos antes de que la puerta de embarque apareciese en la pantalla... ¡empezamos bien! Buscamos un lugar para esperar que el tiempo pase y nos dejamos timar por los precios del aeropuerto de ida y de vuelta. Tras una hora de retraso por obras en el aeropuerto...que bien las podrían hacer de noche, hemos llegado.






















Comemos a eso de las cuatro de la tarde, aunque todo sea más natural que en cualquier otro sitio y la ciudad que prometemos, la ciudad que le da nombre a la isla porque a alguien le dio la gana...tampoco es para tanto. Pero eso los de pueblo ya lo sabíamos, jugamos con esa ventaja.

















Una visita a un castillo que es solo muralla y iglesia, otra a un castillo por el que hay que pagar, dos vueltas al paseo marítimo, un kebab en casa de alguien alemán, un brunch en el lugar ideal y estamos listos para la noche más rara, culturalmente hablando, que habrán vivido los que hoy ya son uno más en mi casa.








Sobrevivan al mundo y háganlo con gracia.
Besitos, M'