sábado, 4 de febrero de 2017

En cuarentena

Creo que alguien está pillando anginas y cuando digo alguien me refiero a mí y cuando digo que creo es que ya están aquí invadiendo mi cuello, me dificultan algo tan rutinario como tragar saliva y solo el té con miel y unas mierdas naturales que me tomo cuatro veces al día parecen calmar algo que a todos se nos ha colado dentro en alguna ocasión.  Una cosita de nada, hoy se opera a corazón abierto pero las anginas o la fiebre...tienes que pasarlas, ¿en qué coño estamos invirtiendo?



Me quedan algunos apuntes qué archivar en lo que simbolizará el final del primer semestre y el inicio del segundo, aunque aún no recen todas las notas en nuestro expediente nuestra alma parece intacta tras un mes que para los estudiantes no es mes. Es como "un algo" abstracto donde no parecen avanzar los días y las noches se hacen largas. pero tampoco podemos quejarnos, estamos teniendo unos años maravillosos, que nadie nos podrá quitar y qué recordaremos lo que nos quede de vida, ¿puede la universidad ser eterna?

No tengo demasiado que decir hoy, estar enfermo es una de esas cosas que no soporto y eso me hace estar nerviosa e impaciente. Me tomo todo lo que se me ponga por delante para hacer correr a mi cuerpo en dirección a la salida que dá al mundo de los sanos y me aíslo para que nadie pille la mierda que llevo encima. 

¿Sabéis esa gente asquerosa que no se acerca a un crio para no pillar algo? Sí, esa gente odiosa que si estás enfermo hace que te alejes medio metro de su boca para no contagiarse; ¡que sí hombre! Esa gente despreciable que solo abrazaría a su abuela si estuviera enferma. Bienvenidos, porque esa soy yo.

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Mis compañeras de piso se estarían riendo como si no hubiera mañana al leer esto, porque el estado de cuarentena es algo que tiene lugar en casa cuando alguien enferma, lo mío es bulling a otro nivel. Porque, amigos, sin salud, poco se puede hacer en esta vida.

No enferméis que os perdéis lo bueno del mundo.
Drogándome y por ello feliz, M'.