martes, 24 de enero de 2017

La intimidad

Tengo los apuntes de una asignatura esparcidos por la habitación junto con las lecturas que intento que me ayuden a entender de qué va todo esto, tengo el libro "Las flores de Gideon" revoloteando de entre mis sábanas a mi mesa cada día para que me lea dos de sus próximos capítulos, tengo un cómic que no me pertenece pero que me está descubriendo mundos que jamás había tenido la curiosidad de explorar y al final, justo donde parece que acaba la cordura te tengo a ti, custodiando algunos de los recuerdos más bonitos de estos veinticuatro días.

Hoy quiero hablarles del concepto más puro que nos queda, quiero hablarles de la intimidad. Nuestra gran amiga, nuestra aliada, la sensación más reconfortante del mundo, tener un mundo único con esa persona que libremente y por unanimidad ha decidido compartir su intimidad con la tuya.

Las relaciones amorosas entre hombres, entre mujeres y entre hombres y mujeres son cada vez más constructos sociales, se elaboran en sociedad y se llevan a cabo en nuestras cabezas a lo largo de nuestra adolescencia; nos llenan de ansias, de ilusión, de desasosiego... y nos invitan a salir a la calle y encontrar a nuestro semejante, a quien consiga que la vida sea un círculo cerrado y no una línea mal trazada.

Quizás en ese momento es cuando cedemos el poder de decidir, de forma legítima, a la otra persona. Lo que quiero decir es que es quizás en este punto donde le damos a la otra persona la capacidad de influir en nuestro estado de ánimo, en nuestros sueños. Pero ese no es el tema que nos concierne hoy.

La intimidad es en lo único que el merchandising y su forma de ser en la estrucutra económica (el capitalismo) no han hecho mella del todo, aún. Ese compartir tiempo con tu mitad es algo hermoso y sagrado, que llenándolo de lealtad, amor y verdadero cariño puede ser una de las armas más poderosas del mundo,

Y no hablo de atacar, hablo del medio destinado a defenderse (RAE) porque en la intimidad es cuando descubres que protegerás a tu otra mitad como si fuera tuya; que protegerás su verdad con responsabilidad y lealtad.

En la intimidad, en esa burbuja preciosas pero frágil que se construye a vuestro alrededor, es donde entiendes que amar a alguien no es solo hacerle el amor y decirle "te quiero"; sino que es algo mucho más complejo pero que de alguna forma se hace fácil.

Cuiden la intimidad que tienen con su pareja o con sus hijos, cuiden los secretos que comparten, las bromas y sobretodo, cuiden las palabras. Como dijo en alguna ocasión la escritora Isabel Allende, el punto G de las mujeres está en las orejas y se estimula con las palabras.

Y yo me atrevo ha añadir, que no creo que el de los hombres está mucho más lejos del centro de las orejas porque, creo que muchas veces subestimamos la capacidad que tiene el sexo masculino de escuchar y sentir lo que, entre líneas, dicen las palabras. 

Buenos días,
M'.