jueves, 19 de enero de 2017

A nuestras gélidas almas gemelas


 ¿Habéis visto lo blanco que está todo en las montañas? Es solo en el gélido invierno cuando creo que tenemos la oportunidad de encontrar nuestras almas heladas y con la ayuda del aliento propio darles vida.


En inverno las almas se hielan y los corazones palpitan más deprisa para calentar el cuerpo que busca calor en los brazos de cualquier enamorado ¡No me digáis que no es la mejor época del año!

El galán invierno nos guiará a todos por los callejones del alma más estrechos en los que el frío no pueda entrar, nos empujará a aferrarnos a los amantes de pantalones más ardientes y nosotros -seres de cerebro congelado- caeremos cual frágiles mariposas en manos del viento. 


Escrutaremos cuello abajo la calidez de un cuerpo desnudo con nuestras falanges convertidas en piedra calcárea, de esa que se va desmenuzando en pequeñas motas de polvo al estallido de la danza de la helada brisa por nuestra piel; nos percataremos de los cortes que el glacial tiempo ha dejado sobre nuestros labios y sorberemos con ansia la esencia del otro exigiendo la llama encendida en el corazón ajeno de quien los callejones de la soledad nos ha encontrado. 


Este año en el que ya no somos lo que éramos, este año que empieza nuevo y al que todos le pelamos la piel para hacer zumo del pasado yo me planteo si los principios son buenos o son solo una forma de fingir que el pasado no nos encontrará nunca más.

 Ahora que el invierno ya ha llegado -no como en las primeras temporadas de Juego de Tronos- y que normalmente salir de casa se me hace cada vez más cuesta arriba, este año parece que mi alma se rebela contra los barrotes de la jaula en la que la tengo encerrada y me obliga a salir y caminar entre siete y diez quilómetros al día para que la tristeza no nos encuentre. 

Ahora que el mercurio de los termómetros antiguos se desliza vidrio abajo mis piernas hierven en la cama para que nade en un ambiente donde.... ¡no me jodan! el agua esta puto fría. Ahora que restan diez días para que tomemos un avión hacia el lugar que me dio la vida y me hizo echar raíces yo me pregunto porque sigo pagándole cada mes a mi cerebro un sueldo que no me da plusvalia alguna. 


Feliz invierno. 
Besitos, M'