Los seísmos del corazón

Llegaremos a caminar por la arena cogidos de la mano, quizás con los zapatos en la mano, tal vez con la sonrisa en la cara y la mirada perdida mirando al final del mar, justo donde empieza el abismo de los que un día creyeron que la Tierra no era redonda.


La muerte se seguirá moviendo en nuestra dirección mientras avanzamos hacia ella estirando en dirección contraria, cantaremos al oído de nuestros enamorados y tendremos hijos preciosos de ojos claros, mientras el Sol continúa viendo a través de nosotros, como el alma se nos gelatiniza hasta volverse agua junto con el resto de nosotros para congelarse y volverse mágico polvo de estrellas.

Una hipótesis es un mundo posible mas tú no sabes la de mundos que se me abren cuando pienso en tu ser lejos de mi cuerpo, no sabes la de brechas que se abren en mis esquemas. De los seísmos del corazón uno no se recupera pronto y las dimensiones que podría tomar nuestra forma de amarnos son demasiado complejas para que mi nervio óptico pueda procesar su información hacia el cerebro. Necesitaría una actualización de software para moldearme en un tipo de mundo del que no vengo y el camino no parece que vaya a ser mullido, más bien será romagoso y con senderos jamás escrutados.

Perhaps it's time to go back home

Pero ¿sabes? puede que estemos allí para vernos pasear por en medio del mar, allí el nivel del agua será mucho más alto, pero saltaremos dentro para poder besarnos bajo el agua gélida de algún lugar del mundo que no tengo el placer de conocer. Las promesas se congelarán en suaves palabras de alientos gélidos y yo sólo esperaré que mi corazón encuentre el estrecho camino que le una a ti para poder encontrar el calor que solo tus ojos me transmiten cuando me abrazan tus ideas y me envuelven tus sueños.

Y allí, en medio de la nieve, mientras contemplemos por primera vez la Aurora Boreal, sabré que dejo mis huellas contigo sintiéndome viva.



Para los que nos cuesta explicar, 
porque el mundo sigue moviéndose.
Besitos, M.

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