martes, 30 de agosto de 2016

¿Ya hemos llegado?

Pues sí, ya hemos llegado al final del verano. Mañana será 31 de agosto y las vacaciones habrán terminado para la mayor parte de la población activa. Para la gente que reside en Mallorca será casi el inicio de sus vacaciones y habrá gente que aún no se habrá enterado que empieza todo de nuevo en quince días. Como siempre, al final del día, seremos genete con clase y clases de gente...feliz final de verano.












No ha sido EL verano...mentiría si dijera lo contrario. No han sido esos dos meses míticos que recordaré durante lo que queda de inverno, solo ha sido eso...verano. Calor, sol, playa, tostarme la piel sin llegar a quemarme, levantarme pronto, conducir, conducir, volver a conducir, enamorarme. Sí, solo me he enamorado este verano.

Cuando el estilo te corrompe
Tener la sensación de que no hay de que preocuparme me hace estar muy intranquila, lo sé, no es nada nuevo. Pero joder...solo me he equivocado cogiendo vuelos de ida y vuelta 2 veces, he pasado el arroz, he hecho cuscús soso y me han dado pereza dos personas en todo el verano. Solo he tenido dos momentos de bipolaridad severa por desajustes hormonales y mi madre me ha dicho quien canta una canción de Reggaeton que sonaba por la radio...poca cosa. Hay un desanime extremo en mi organismo producto de un nose que, que ¡qué sé yo!


 Vale, ¡sí! Ha habido tiempo para las risas, para la família, para ver películas a doquier y leer la pila de libros que decoró mi habitación todo el período universitario.

 El tiempo me ha regalado lo que me debía con la rama más vieja de la família y gracias por ello; eternamente gracias por dejarme abrazar muy fuerte a la dueña de la suite más grande de mi corazón. Gracias por dejarnos sorprendernos una vez más de la presencia del otro. Gracias por dejarnos soñar despiertos con los que ya no están y no llamarnos locos. Gracias a ese lugar a las afueras de donde me críe en invierno por guardae el alma congelada de quien nos hizo ser.

Sentarme aquí y escribiros, escribirte porque sé que me lees pero sobretodo...escribirme es de las cosas más duras y reconfortantes que hago durante el mes. Es de esas cosas especiales que solo cuando haces comprendes...no puedo parar de reírme cada vez que veo la foto que tienes a la izquierda ¿Habéis visto la sonrisa radiante de mi alma gemela? Disfrutad de ella, no es habitual. Ojalá os quisiera enseñar la foto anterior a este selfie...entenderíais muchas cosas.

Lo siento, pero el verano es terrible desde que vivo en la ciudad que me arropa en invierno. Necesito nadar unos largos, volverme a sentir mínimamente en forma y dejar de comer dulces. Tengo la enferma necesidad de dejar de comer en un restaurante seis veces por semana, quiero volver a comer en casa y dormir en mi hotel de inverno. Moverme para atrás como los cangrejos corriendo por la autopista de vuelta a los calidos paseo y al delicioso reposar de mi cuerpo sobre el tuyo.


La neurótica necesidad de moverme sobre tu cadera, de que me agarres fuerte con ganas de no soltarme, echándome de menos aún estando cerca, muy cerca, cada vez más cerca...¿Hablo demasiado de probarme abrigos?  Necesidad que me envuelvas con tus brazos y me devuelvas el calor de aquél invierno que compartimos mientras me besas el cuello haciéndome cosquillas...espero impacienta el vuelco de tu corazón cuando vuelvas a verme; el mío dice que echa de menos tocarte las costuras y verte recto acoplado en mí.


Abrígense, tendremos mucho frío este otoño. 
Besitos, M'