sábado, 4 de junio de 2016

El hueco de mi cama

Te he escrito muchas veces relatando qué siento pero el hueco que creaste en mi cama sigue echandote de menos. Hoy te he soñado tan real que se me ha hecho muy extraño no tenerte a mi lado
cuando las campanas de la iglesia que tengo alado de casa repiqueteaban las siete de la mañana de un sábado de reflexiones.

Es mi sábado de jordana reflexiva, mi día de no escuchar opiniones, solo de valorar y decidir. En este día, no hay mejor forma de empezar que bajando a tirar la porquería cerebral al contenedor que le toca, comer pan del día anterior para recordarte que la vida no se hace sola y escribir las cuatro tonterías que pasen por mi cabeza antes de convertirlas en teorías maquiavélicas sobre como mantener el poder en una relación sentimental, una mezcla entre el Príncipe y Foucault que no puede traer nada bueno.

Últimamente, los días se van haciéndo cortos aunque el cambio horario tenga el objetivo contrario: las mañanas soleadas deberían ser eternas encerrada en mi habitáculo o en una biblioteca y las noches me deberían parecer interminables en manos de Morfeo. Pero no, más bien es todo lo contrario, cuando tienes mil cosas ha hacer el día te da para veinte bien hechas y cincuenta asquerosas que tendrás que rehacer al día siguiente; por no hablar de Morfeo, el dueño de mi sueño que me tiene alienada. ¿Será culpa de mi lifeworld?


¿Te he dicho ya qué el hueco de mi cama sigue esperándote?

Seguiré informando del drama del hueco en mi cama. 
Con amor, M'