martes, 9 de febrero de 2016

Somos lo que hay en Pandora

Alguien muy sabio me dijo las vacaciones pasadas que hay personas que tienen la capacidad de ser gusanos por unos minutos, que se meten en tu cerebro y remueven tus proteínas desordenándote los recuerdos...


Nuestro mundo, el mundo de cada uno. Ese pequeño gran universo en constante expansión que cada ser humano lleva dentro. Aquello que esta escondido bajo los recuerdos y el conocimiento, lo que explotará como el Big Crunch cuando dejemos de ser para convertirse en parte del universo de nuevo.

Ese lugar donde las cajas llegan vacías y van llenándose apiladas, baúles que van apelotonándose en nuestro espacio, esos cajones que tenemos cerrados y cuya llave procuramos perder entre las memorias que hemos ido creando.

La caja de Pandora, eso es nuestro self, nuestro yo más primitivo y profundo. Aquello que asoma la cabeza cuando permanecemos callados pensando en la nada a ojos de los demás, son los fantasmas que habitan en nosotros.

Nuestros miedos, temores, errores del pasado, acciones equívocas llevadas a cabo, nuestos fallos, los capítulos de decepción, las imágenes de hastío y los episodios de soledad e incomprensión. 

Las proteínas que hemos hecho creer a nuestro cerebro que no existieron jamás, esos instantes que quisiéramos borrar para siempre...están ahí. Bajo llave, muy escondidos.

...hay personas que te tienden el manojo de llaves que abre tus dimensiones cerradas y te invitan a tu propia fiesta de Halloween. Son de esas personas que cuando te han hecho mirar en los tres primeros archivos de tu ser escondido se marchan para dejarte hacer. 

Mi padre suele decir que soy de esas personas que puede joderte el día a base de palabras que parecen no decir nada y lo dicen todo.


Soñad bonito. Besitos, M'