jueves, 25 de febrero de 2016

Marzo, ¡termina ya!

El cartel del concierto de James Bay que reposa en la columna que veo cada día a la salida de mi día, mientras vuelvo hacia ese pequeño espacio al que puedo llamar hogar, siento la vida pasar más despacio. El viento que remueve mi pelo parece ser lo único que sigue girando a tiempo real, todo lo demás ha descendido actividad abajo y el tráfico parece haberse disipado en esta ciudad.

 El de hoy, no ha sido un gran día pero pasará, tocará a su fin y quizás Morfeo me permita encontrar la paz entre estos días de sueños extraños y mundo de animales místicos. Cuando eso ocurra, volveré a buscar con deseo los recuerdos que me llevan a ti y que me invitan a reproducir las imágenes de una fin de semana diferente, de una tarde de caricias o de una visita a tu interior que me hace descubrir que me queda mucho para saberlo todo de ti.


Aveces somo poco conscientes de las cosas importantes, los pequeños detalles nos tapan la vista más allá de los dedos de nuestra mano y ver el paisaje hermoso de detrás no es una alternativa pues nosotros mismos levantamos un muro para no ver aquello que nos apetecía de forma incesante ver. Por suerte para eso, hay quienes están a tu lado, esos pequeños seres de grandes corazones que no sabes como pero siempre adivinan que algo va mal y te llaman, y abrazan tu alma acompañándola a su camino de nuevo.

En breves, los tendré a todos en la ciudad que me arropa cuando las calles están heladas y los corazones se resfrían. A ellos, a las únicas personas con derecho a destruirme, a mi alma gemela y a ti, que ya estabas cuando yo vine y que haces que sienta cosquillas en el corazón cuando escucho tu nombre.

A todos los que han tenido un mal día
pero cuentan con hacer del mañana
un instante mejor. Feliz noche.
Besitos, M'