martes, 25 de agosto de 2015

Amarga tontería


Sigo burbujeando entre las piernas, pequeños espasmos que se acumulan y cuando no pueden más...¡agh! hacen saltar veinte y tantas regiones de mi cerebro a la vez para después encontrar el descanso más calmado y absoluto.

Las escenas de sexo que he tenido contigo se entremezclan con las historias que he tenido con otros, lo sé, es cruel, es sucio, mezquino, demasiado descarado incluso para mi pero...las imágenes pasan como en un película loca, como cuando se pasaban en pequeños carretes a toda máquina para encontrar el movimiento; de alguna forma encontramos tan bien el movimiento entre los dos, compenetramos y nos concentramos tanto el uno en el otro que no dejamos de fundirnos. Hubo un tiempo en que no estar el uno dentro del otro era encontrarnos vacíos, era tan intenso sentir como te invadían por dentro y te hormigueaba la piel.

Es entrar en esas cuatro paredes y contemplar desde la puerta tu movimiento sexy moviéndote por encima de una cama individual demasiado pequeña para caber los dos y que aún así ahora me parece más que suficiente para hundirme en ti. Fue tu forma de incorporarte para ver como me quitaba la ropa y me quedaba en ropa interior, seh esa sexy negra ropa interior que no dejo de ponerme para otros, pues ahora sé que no va a decepcionar. Hace días leí en twitter que alguien preguntaba si estaba mal que alguien te hubiera entrenado para el amor de tu vida...¡menudo idiota!-pensé- mas ahora no paro de entender que eso hacemos todos, preparaos unos a otros para el siguiente.

Son las estupendas compañías que me he echado las que me hacen tener las ganas de hablar y hacer sexo con mucha frecuencia, sexo cerebral, sexo físico, ya no más emocional por ahora, vamos ha conservar lo que nos quedó un rato más. Y ahora, ¿sabes qué? Me siento y espero a sentir ganas de más y cuando ocurre me llama, entra en mi cárcel, me desnuda, se desnuda y empieza lo que no terminamos hace tiempo y me deja ir intentando controlar mi descontrol.

De alguna forma las cosas son distintas esta vez, él recuerda cada comentario y cada pequeño detalle que le hice saber, juega con ventaja y no lo sabe. No ha dejado de preguntar por ti y no sabes como me jode que sin saberlo sigas metiéndote donde no te llaman.

Desde mi rincón de amarga tontería. Besitos, M'