martes, 21 de julio de 2015

MIS DÍAS SIN TUS OTOÑOS

Besar a un ser querido y que sea la última vez que lo hagas, devasta, arrasa con todo, se hace con todo sin contemplaciones y en menos de unas milésimas de segundo...solo silencio y empieza la más amarga de las realidades, empieza la cruda realidad esa para la que nadie esta preparado porque -y al decir esto no estoy descubriendo a nadie nada nuevo- nunca estamos lo suficientemente preparados para decir hasta siempre a un ser querido.

Yo, que siempre fui de las que estiran los últimos segundos, de las que apuran el tiempo desgarrando tanto como pueden el tejido espacio-temporal para no tener que decir adiós, no puedo evitar remover mis proteínas y volver a sentir como huelen tu chocolate con churros un domingo por la mañana, ni puedo dejar de contemplar los viernes de mi infancia que ahora se deshilan porque en cada uno de ellos estuviste tu, tu con tu menú: sopa, carne rebozada, huevos con patatas fritas, macedonia y...¡oh si! y postre. Me es imposible dejar de ver todos aquellos pinta uñas con los que pasamos tantos pequeños momentos juntas; es tan obvio decir que nunca dejaré de echarte de menos.

Saluda al inglés de mi parte: aunque no sea lo más bonito que te ha pasado, se que te quería con locura.















Descansa, Amalia P.F
(21.07.2015)