martes, 6 de mayo de 2014

Recovecos de la gastronomía humana

Hogar, el lugar que creas entre tus brazos. A pesar de la decepción experimentada por el 🎁 hoy si has sabido responder a lo que yo pedía, hoy has sabido estar conmigo en la distancia, has conseguido espantar con la mano las barreras del tiempo y que te tubiera a mi lado durante unos instantes, los suficientes para que pudiera sentir el deseo de verme feliz que se apodera de ti.

Esparcir la lluvia que uno lleva en las cuencas de las ilusiones ópticas es el camino más senzillo puesto que retrner las lagrimas y aguantar estoicamente siempre me pareció muy complicado. Soy valiente, pero de hielo fundido. 

Ahora, son las cuatro de la mañana y mis ojos aun no han conocido el sueño. Me encuentro aquí, tendida en el colchón con las piernas separadas y una mano sobre el teclado, la otra ya reposa abdomen abajo acariciando la piel de la barriga con las suaves yemas de los dedos.

Aun siendo una persona muy melancolica, tengo suerte; mi imaginación me permitira envejecer con aquellos que yo más lo desee, me permitirá pensar que las caricias y el amor siguen existiendo a los ochenta y cuatro años, y me permitirá imaginar, que sigo acariciando la piel de mi tórax con las suaves yemas de los dedos de alguien más.

Feliz madrugada, feliz martes! M•