sábado, 3 de mayo de 2014

Hacedme inmune al dolor

Siento la lluvia caer sobre mis mejillas, corren cuesta abajo mientras mi corazón se contrae en espasmos vigorosos de dolor, faltos de cariño, como si lo estuvieran intentando revivir con un desfibrilador pero en este caso, están intentando que muera.

Dicen que cuando deseas algo con mucha fuerza, el universo entero conspira a tu favor para concedértelo, pues yo solo quiero que pare, quiero que me ayuden a matar el dolor, que lo supriman de raíz, no importa cuanto duela solo quiero que lo hagan rápido porque me esta matando por dentro.

Hemos diseñado la vida para poder crecer sin sentimientos, para que nada nos haga daño, para que la palabra compromiso la eliminemos de nuestro ADN, para que la confianza no se construya sobre una base sino que la construyamos sobre el aire y pueda caer en cualquier momento; hemos creado un mundo en el que las palabras compromiso, confianza y lealtad no tiene cabida, y por ello, también hemos creado gente que pueda vivir entre estos baremos...

¿Qué pasó conmigo?




 Debo ser un proyecto defectuoso de fábrica porque en mi ADN, se olvidaron de ir suprimiendo estos genes, se olvidaron de decirle a mi genética que en mi cuerpo no tendrían que haber cabida para la químic,;que en mi cuerpo jamás pueden juntarse 43 moléculas de carbono, 60 moléculas he hidrógeno, 12 de nitrógeno, 12 de oxígeno y dos de azufre; Se olvidaron de decirle también que en un mundo donde el dolor no tiene cabida no pueden crear un componente a base de 20 moléculas de carbono, 32 de hidrógeno y 5 de oxígeno. Supongo que lo único que hicieron bien fue dejar claro que ocho moléculas de carbono, once de hidrógeno, una de nitrógeno y dos de oxígeno, no pueden unirse mediante enlaces complejos y por lo tanto, que la dopamina, en mi cuerpo,no puede existir.