jueves, 24 de abril de 2014

I Touch Myself So Elegant



He encontrado el color, sí, por fin lo he hecho y ¿sabes lo mejor? Se parece al color de la tela, nada más fantástico que ir como si tuviera ochenta años y creyera que tenga veinte, llámalo crisis de identidad, llámalo pérdida de conciencia, llámalo dejar de pensar que vives en un sitio pequeño.


Hace tiempo que estoy metida en la cama, mas tengo unas sabanas que no dejan de posarse sobre mi para ofrecerme el calor que la soledad me usurpa y mira, gracias a ello están llegando de nuevo, mis sombras me invaden de nuevo, se cuelan en mi ser y las veo pasar junto a mi como telas de colores que quieren ensuciarme el espíritu. No sé, pero creo que van a conseguirlo.

Adentro mi dorso entre el calor de mi pequeño hogar, palpo las distancias entre la cordura y la mitificación de la locura que se encuentra tras el núcleo del estómago pero no me detengo, lejos de temer a lo más deseado me rindo ante ello y lo hago, allí, ante mi hogar de calor y temperaturas altas, I Touch Myself So Elegant.