domingo, 27 de octubre de 2013

La ventana que da al comedor

Mi mundo no puede ser menos aburrido, porque han vuelto; y no todo el mundo puede decir que tiene endemoniadas vocecitas en su interior con las que hablar (por suerte). He vuelto a beber otra vez para dejar de ser una princesa porque lo mejor, es que te lleven. Que algún extraño te lleve a un lugar insospechadamente hermoso y endemoniadamente armonioso, y...olvidarse del mundo.























Para ustedes, la semana empieza mañana y termina el viernes, para dejar pasar lo que todos llamamos vida. En cambio mi semana, va a empezar el martes y el jueves habrá terminado. Tres días de algo de trabajo y demasiadas comidas de coco y voy a volver a estar frente al lap top escribiendo para que alguien vea que no es el único jodido en la vida. Tres días, sólo tres...y aún así se me van ha hacer tan longevos. 

Mañana, va a tocar recoger y marcharme de nuevo, solo se trata de hacer la maleta e irte, y no debería ser tan complicado porque al fin y al cabo aquí la vida familiar se desintegra una semana si, otra también. Pero de una u otra forma la vida da tantas vueltas que cuando termina la semana y empieza la vida solo quieres ser tu, en tu propio hogar acompañado de los tuyos, aunque ya cada vez quede menos de los días felices de antes.















La vida se me esta haciendo larga y la necesidad de evadirme de la realidad cada vez se hace más urgente (y no creo que sea la única que quiera hacerlo), ¿Sabéis lo peor? Aún no he empezado a pasar la declaración de la renta. Feliz semana, humanos: 
M,-