sábado, 29 de septiembre de 2012

Perdida entre peces

-A quien me quiera escuchar-

                                     

Es difícil luchar contra este sentimiento cuando se te hace tan difícil respirar. Ha sido, posiblemente, una de las semanas más difíciles de mi existencia, todo lo que un día me enseñaron, aquello que me cosieron a la piel, en el alma, con aguja e hilo, ahora me lo están arrancando de un tirón, sin ningún tipo de consideración, delicadeza o compasión.



Cuando finaliza el día, te encuentras cara a cara contigo mismo y sabes, que lo único que tienes, son tus VALORES, esos que te mantienen vivo, que te empujan por el camino correcto, que te dan la mano y te acompañan hasta la puerta de la vida...yo me he quedado sin esos valores. ¿Puede haber algo peor?

Puede ocurrirte algo peor que dejar de tener lo único que tenías, aquello que te mantenía cuerdo. Lo cierto, es que he dejado de creer en mis propio valores, menuda ironía. He dejado de creer que la vida valga la pena y sobretodo, he dejado de creer que merezcas esforzarte para cumplir tus sueños, para alcanzar aquello que tanto has anhelado, porque en realidad nunca vas a conseguirlo...siempre habrá alguien preparado para arrebatártelo, si más no, para darte la espalda...

He aprendido muchísimo durante mi vida deportiva, pero creo que lo más importante ha sido que en tu vida, SIEMPRE estás sólo, tu familia y amigos son los únicos que estarán allí, el resto, en el momento menos pensado, te dará la espalda, aunque tengas todas las esperanzas puestas en ellos, nunca debes confiar… 

No voy ha volver a nadar, no amenos que algún día, cuando relea "El porqué" no sienta que mi mundo se desvanezca y que mis valores se rompen a pedazos y estallan contra lo más hondo de mi pecho magullándome y abriendo heridas por todas partes. No quiero volver ha sentirme un estúpida por haber aplaudido a un monstruo, porque eso, me convierte a mi en uno.

Me siento engañada, pero sobretodo, me siento decepcionada. Si en algún momento pensé en volver ahora solo puedo alejarme y correr en la dirección opuesta; algo atípico teniendo en cuenta que vivo rodeada por agua...¿Porqué ahora? ¡Porque a mí!

Ahora, siento que durante años, he rezado a un Dios en el que no creía, sentirme miserable, sería des honrarme a mi misma...lo cierto es que me siento mucho peor. ¿Qué se supone que debo hacer, ahora que  todo en lo qué he creído se ha ido?

Y al tiempo y a la realidad, solo puedo decirle: "Gracias. Gracias por abrirme los ojos" Y aunque estaba mejor con los ojos cerrados... Gracias